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Hoy más que nunca necesitamos estar conectados con los retos que traen las nuevas tecnologías y la cuarta revolución industrial, paradigma cuyo derrotero debe ser la mejora en la vida de las personas apalancados en las tecnologías exponenciales.

Apropiación ética de las tecnologías, solución de problemas reales de nuestras sociedades, fomento por la agilidad en los procesos de gobierno, la transparencia en la gestión pública y la promoción de la gobernanza colaborativa, son algunos de los retos que tenemos que afrontar como sociedad global.

El camino, trae varios matices y uno de ellos es dejar el ombliguismo a un lado y empezar a entablar relaciones con los centros regionales donde se están buscando las soluciones a nuestros problemas compartidos.

No podemos seguir con las fronteras cerradas, ni seguir perpetuando imaginarios obtusos en nuestras sociedades donde el deliro de superioridad se ha apoderado de muchos, haciéndonos creer que somos mejores que el vecino.

Mientras la realidad nos grita en la cara la necesidad de una Latinoamérica conectada, integrada cuyos retos debemos afrontar desde una perspectiva glocal.

Tener la suficiente pericia de aprender de las buenas prácticas, es optimizar recursos.

La otra cara de moneda es el inminente cambio en los patrones laborales, las modalidades de trabajo, lo que conlleva a un dialogo urgente entre el Estado- academia- sector productivo, la educación debe transitar hacia modalidades técnicas que empoderen a las personas con las habilidades necesarias para ser capital productivo en la era 4.0.

La realidad del trabajo va a cambiar y tenemos que estar preparados para las transformaciones que ya estamos experimentando con la disrupción tecnológica.

Las discusiones en materia de normativa que nos permite crecer junto con la revolución tecnológica requieren dar estos debates siempre bajo la óptica de mejorar la vida de las personas.

Es una irresponsabilidad cerrar los ojos ante el inminente cambio social, donde las brechas digitales tienen que cerrarse, hoy más que nunca debemos renovar los cimientos de la educación y fomentar las condiciones ideales para el emprendimiento, como nueva modalidad de producción y creación de trabajo para el siglo XXI.

Oriana & Jack
Cultura52

Categorías: Reflexiones

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