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Cuando una organización decide que es hora de transformarse ya dio el primer paso, acto seguido viene la gran pregunta: ¿Cómo empezar?

1. Saber dónde estamos parados

Lo que no se puede medir, no se puede cambiar.

El error más común de las empresas tradicionales es un accionar reactivo, el seguir utilizando viejos indicadores, que no contemplan los aspectos emocionales, humanos, y racionales de la transformación, junto con la falta de datos frente a las expectativas no razonables o la infravaloración del impacto tecnológico. 

Realizar un diagnóstico que contemple las variables culturales vinculadas al proceso de innovación, para así identificar las fortalezas y los retos, elaborar planes de acción concretos y medibles que nos permitan diseñar programas de intervención a partir de los datos.

Debemos de colocar los datos en el centro de la toma de decisiones.

2. ¿Como va la Transformación Digital?

La transformación digital es la integración de tecnología digital en todas las áreas de una empresa, cambiando fundamentalmente la forma en que opera y brinda valor a sus clientes.

Esta transformación puede implicar la reelaboración de los productos, procesos y estrategias dentro de la organización mediante el aprovechamiento de las tecnologías digitales.

En una era digital, sin esta transformación, la innovación se vuelve materialmente imposible.

3. Nunca subestimes la cultura organizacional

Las organizaciones han construido su cultura organizacional a través de las practicas cotidianas positivas o negativas de las interacciones humanas, ha primado la espontaneidad del “Aquí se hacen las cosas así” y son muy pocas las organizaciones que se detiene a construir sus prácticas cotidianas acorde a su propósito y el tipo de organización que quieren ser.

Pensemos la cultura como un organismo vivo, compuesto por nuestros hábitos, las habilidades que desarrollamos, nuestras reglas de juego y los datos o parámetros de medición de nuestro crecimiento.

Si una organización quiere tener una cultura compatible con un espíritu innovador, debe crear las condiciones para que la prueba y error que requieren los procesos de innovación hagan parte de nuestras reglas de juego, que por ejemplo experimentar sea alentado por la organización.

4. Innovar ¿para qué?

Empecemos por preguntarnos: ¿por qué queremos innovar? ¿qué se quiere lograr con esta iniciativa?  Si no somos capaces de responder estas preguntas, entonces es muy posible que los esfuerzos de innovación sean esfuerzos aislados y desalineados con el propósito de la empresa.

Imaginemos la innovación como un mecanismo de inteligencia evolutiva, que se compone de cada una de habilidades de los miembros de una organización, más las capacidades de la organización, junto con la transformación continua a partir del aprendizaje y la construcción colectiva.

Además de ser una clara ventaja competitiva, la innovación es una estrategia indispensable para asegurar el crecimiento del negocio en el contexto económico y tecnológico digital actual. Innovar debe ser parte integral de la hoja de ruta del crecimiento empresarial.

Aunque la reflexión continua, queremos resaltar que: la reinvención es un camino que no solo pasa por volver los procesos más tecnológicos, sino que incluye, en gran parte, una evolución en la cultura organizacional, en la forma de pensar y actuar de las personas, en la conexión con un propósito que transcienda e inspire.

¡El reto ya no es cambiar, es aprender a vivir en organizaciones en constante movimiento!

continuará…

Oriana & Jack – Cultura52


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