Una empresa del año 1920 tenía una expectativa de vida de 65 años, hoy en día, una nueva empresa, tiene en promedio unos 15 años antes de morir. ¿Qué paso? ¿Porqué la expectativa de vida de las empresas se ha reducido tan drásticamente?

La primera razón es simple, hoy es mucho más fácil que en 1920 empezar una empresa, por lo que se abren miles todos los días aún que muchas de estas fracasen, y la segunda razón es simple: la tecnología.

De acuerdo con la ley de Moore, desde el año 1900 aproximadamente, nuestro desarrollo tecnológico se duplica cada 18 meses. Eso quiere decir que aquello que consideramos tecnología de punta hoy, va a ser doblemente superado por una nueva versión en tan solo año y medio.

Cuando la tecnología más avanzada es el refrigerador, esto no tiene un impacto aparentemente significativo, pero cuando agregamos el internet y los teléfonos inteligentes (que al fin de cuentas son pequeñas computadoras de bolsillo), los efectos pueden transformar el mercado en pocos días.

Hace 40 años, la disrupción era algo poco conocido y casi imposible de imaginar. Una empresa sólida, que manejara sus finanzas de la manera correcta, podía seguir haciendo negocios de la misma forma durante muchos años. Hoy en día, un par de personas sentadas en un garaje frente a una computadora pueden transformar el panorama de los negocios y poner de rodillas a gigantes de la industria en cuestión de meses.

Las 5 marcas de hotel más grandes del mundo, Marriott, Hilton, Intercontinental, Wyndham y Accor, tienen un total de 3.9 millones de habitaciones para rentar alrededor del mundo, emplean a cientos de miles de personas y acumulan cientos de años de experiencia, siendo Hilton una de las marcas más antiguas (fundada en 1919).

El negocio de los hoteles no ha cambiado mucho desde el siglo antepasado, y la fortaleza de estas marcas les da una sensación de inmortales, titanes contra los que es imposible competir.

Sin embargo, hace poco más de 9 años, en agosto del 2008, tres amigos decidieron cambiar el mundo, y en poco tiempo, ahora ofrecen más de 4.1 millones de habitaciones alrededor del mundo, empleando tan solo a 1352 personas en un solo edificio de oficinas y sin los costos fijos de mantener ninguna de las propiedades que alquilan.

Este negocio se llama AirBnB, valorado en $30 billones de dólares mientras que grupo Hilton está valorado en poco menos de $26 billones y disminuyendo.

Esto es una disrupción, una manera tan diferente de hacer negocios que lo tradicional empieza a tambalearse, o inclusive, muere.

La disrupción ha tenido varias victimas que en algún momento fueron los líderes del mercado. La cámara digital y la proliferación de la memoria digital mataron a Kodak.

El sistema operativo Android y la disrupción causada por Waze en geolocalización para todos, fueron los últimos clavos en el ataúd de Nokia, quien acababa de invertir $8 Billones de dólares en comprar una vasta infraestructura de geolocalización.

Amazon les ha causado grandes pérdidas a muchas tiendas de departamento titánicas como Macys, JC Penny y similares. Netflix y su modelo de streaming, destruyó completamente al gigante de Blockbuster quien pasó de tener 9,094 tiendas en todo el mundo con 84,300 empleados, a ser simplemente un recuerdo y una moraleja: “Disrumpe o muere.”

Ese es el mundo en el que vivimos, dónde tenemos que estar listos para un mañana incierto, desconocido, imposible de predecir.

Dónde la innovación no puede ser solo una idea bonita que pegamos en los pasillos de la empresa, sino una forma de vida constante.

Es un mundo en el que tener jefes es una discapacidad, la estrategia es un parásito y la jerarquía es una enfermedad mortal.

Bienvenidos al Futuro, un lugar lleno de datos, y más dato, hiperconectado, hiperinteligente e hiper transparente, donde la honestidad brutal es una herramienta necesaria, la autonomía el combustible irremplazable, el propósito una guía obligatoria y la cultura organizacional el pegamento que no puede faltar.

Ser creadores de disrupción es la nueva forma de vida, es la nueva cara del éxito.

Así que si te estas preguntando ¿Qué es Disrupción? ¿Lo está contemplando mi empresa? ¿soy consciente que este gigante me está pisando los talones? Si la respuesta es no, es hora de prender las alarmas, ya que alguien en este justo instante está transformando tu negocio, tu mercado, tu forma de hacer las cosas.

Es hora de escoger: Disrumpe o muere.


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