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Desde los años 70´s, los especialistas en administración de empresas han recomendado a sus clientes la importancia de tener una visión, misión y valores claros en todos los niveles de las organizaciones. Hoy vemos en todas las empresas cuadros enmarcados con estos tres paradigmas, que en pocas excepciones reflejan la Cultura que se vive día a día en la organización.

Entonces: ¿Qué tan importante es tener claros estos tres supuestos fundamentos del quehacer empresarial? ¿Existirán nuevos derroteros organizacionales? ¿Cómo se fundamentan las organizaciones de la era 4.0?

Hoy explicaremos estos tres supuestos y presentaremos un nuevo paradigma.  

La Visión, una mirada al adónde queremos estar en el futuro. Incluye imaginarnos nuestra presencia en todo el mundo, incluye algunos conceptos incomprensibles como “ser los líderes” en cuanta cosa se nos ocurra, normalmente en el quehacer de la empresa.

Estas visiones,  ha empezado a quedar en el desuso por ser todas exactamente iguales, parecen una frase de completar acorde al área de influencia de cada empresa. Realmente hacen poco para motivar a los empleados, pregunte a su equipo ¿quien conoce la visión de la empresa? ¿comparte este sentir? ¿todos entienden lo mismo? y se sorprenderá con la respuestas.

La Misión, qué es lo que hacemos como empresa.  Una frase que sintetiza  el objetivo de la empresa, el plan de negocios y  las estrategias operativas. Solo basta con hacer una búsqueda simple para encontrar cientos de plantillas para autocompletar lo que se conoce como misión.

Frases como: “nuestra misión es ser lo pioneros en la industria y mejorar la sociedad» o  “nuestra misión es la seguridad financiera de nuestros clientes, empleados y accionistas”.

Los Valores, son los supuestos que guían el  comportamiento de la empresa. Básicamente todas las organizaciones se han señido al model al haccer definiciones más o menos así:   “Nuestros valores: Lealtad, Confianza y Honestidad”
Sin embargo con los valores pasa algo muy particular, la definición de estos conceptos es muy subjetiva, por ejemplo:  Lealtad ¿Lealtad a quién, a la empresa, a mis compañeros de trabajo, a mi familia, a mí mismo?; Confianza ¿En quién debo confiar? ¿Es el reloj biométrico en la entrada que mide a qué horas llego y a qué horas me voy y la revisión de mis objetos personales a la salida parte de esa confianza?; Honestidad ¿Debo aplicar siempre la honestidad, o solo tengo que ser honesto con mis jefes mientras le miento a los clientes para así poder llegar a mis metas de ventas?

Pero bueno,” me han respondido muchos especialistas, “lo que sucede es que muchas empresas no están viviendo esos valores.” Y mi pregunta siempre es: ¿Y cómo se vive un valor? ¿Cómo podemos suponer que la palabra Lealtad signifique lo mismo para todos? ¿cuáles son los comportamientos de una persona honesta?, o ¿cómo medimos la lealtad de las personas?.

¿Pero si no utilizamos estas herramientas, cómo construimos Cultura?

En el 2009, el escritor Simon Sinek dio una pequeña charla TEDx donde nos presentó su gran descubrimiento: “Tenemos que empezar por el porqué”.

En vez de definir el dónde queremos estar o qué es lo que se supone que hacemos y cuáles deberían ser los valores que guíen nuestro comportamiento, tenemos que empezar nuestra construcción de cultura organizacional pensando en el porqué hacemos lo que hacemos, definiendo nuestro propósito y principios accionables. 

¿Por qué existe esta empresa? ¿Por qué sus fundadores la iniciaron? ¿Por qué es esta organización importante?

Este porqué se llama Propósito, y debe  ser la guía de toda empresa. Si nos ponemos a analizar a grandes organizaciones con culturas dignas de emular, nos damos cuenta que todas empezaron con esta sencilla y poderosa premisa: ¿Por qué?

Desde el lograr permitir la vida en otros planetas (SpaceX) hasta hacer feliz a las personas (Disney), el porqué atraviesa todas las fibras de la organización y logra llegar más allá. El Propósito es algo que existe antes, después y por encima de todas las personas que lo viven. Define el impacto que queremos generar en el mundo, una verdadera razón de existir mucho más allá del dinero o la productividad.

Veamos algunos ejemplos:



Así que los invito a repensar el cómo construimos Cultura en nuestras organizaciones, dejemos de lado los viejos modelos  e iniciemos un nuevo camino hacia convertirnos en una empresa con Propósito.



Oriana Oviedo Ojeda & Jack Raifer Baruch – Cultura 52 – 


PS: Por acá les dejamos la charla de Simon Sinek y otra charlita que dimos hace poco sobre el tema de la Cultura y el Propósito:

TEDx Simón Sinek

¿Cómo construir Cultura con Propósito?


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