La palabra Cultura se ha convertido en un comodín que encaja y retumba en cualquier discurso como la solución o el problema a los males de cualquier sociedad, nos define como grupos humanos, nos moldea con comportamientos que cargamos con nosotros donde quiera que vamos.

Empecemos por definir que es Cultura, y para esto vamos a remitirnos a Yuval Noah Harari quien nos dice en su obra maestra “Sapiens De Animales a Dioses” que:

Los constructos imaginados que sostiene el orden social acostumbraron a la gente casi desde el momento del nacimiento, a pesar de determinada manera, a comportarse de acuerdo con determinados estándares, desear ciertas cosas y observar determinadas normas, lo que ha permitido que millones de extraños cooperen de manera efectiva, llamando a esta red de comportamientos, Cultura.”

Con este punto de partida, podemos decir que la Cultura son creaciones artificiales, inventados por nosotros mismos, para moldear nuestro comportamiento dentro de los sistemas humanos.

Siendo el comportamiento la piedra angular de esta red de conductas que vivimos o adquirimos según el escenario donde estemos, la casa, la calle, la oficina, el país, cada espacio trae consigo la manera como “debemos” comportarnos.

Ahora bien, el mundo se globalizo.

Y esto trajo consigo nuevos comportamientos, nuevos hábitos, nuevas habilidades, nuevas reglas de juego y nuevas maneras de interacción humana.

Compartimos problemas, definimos soluciones colectivas, y nos inspiramos con los que están haciendo las cosas de una manera distinta. vivimos Cultura Glocales, pensamos local, pero actuamos global.

Las artes, el medio ambiente, la producción, el consumo, que por excelencia eran practicas locales, ahora se gestan de manera transcultural fusionando sonidos, olores, sabores, reglas, comportamientos y personas.

Y en este escenario, pensemos en las empresas, en esos micro ecosistemas que albergan humanos que deben lidiar con sus conductas adquiridas y los comportamientos esperados.  Lugares donde se crean Culturas propias, donde se debe aprender, desaprender, y abrazar el cambio como la constante del mundo.

Es aquí, donde las empresas líderes nos están dando pautas, para responder ese gran ¿Cómo actulizamos esa red de comportamientos que llamamos Cultura? para que tenga sentido para esta nueva especie humana Glocalizada.

Detengámonos un momento, y pensemos en el ser humano que tiene que cargar a cuestas la etiqueta de “Millennial”, atrapado en un cubículo gris…

¿Que esperaban? De alguien alimentado día y noche por las redes sociales, el reino de la inmediatez, el mundo en las manos, el cambio es posible, la vida con sentido, alguien inmerso en una búsqueda inalcanzable de un propósito, de dejar huella o contribuir a cualquier causa que nos agobie como sociedad global.

Así que señor lector, si usted ha estado en este dilema, si se ha preguntado ¿Por qué todos quieren ser Google? ¿Qué voy hacer con estos jovencitos Millennials y su Snapchat? ¿Cómo hago la transición de una empresa de Visión y Misión a una empresa centrada en el Propósito?

Si usted ha sentido que de repente vive en una contradicción, ya que dentro de su empresa gastan y desperdician papel, pero en su casa todo se recicla y sus hijos abrazan árboles y los siembran… si ahora vive en la disyuntiva de tener que ser productivo y a la vez innovador (porque está de moda) …

Déjeme decirle, que usted lo que necesita es abrazar las contradicciones y permitir que una nueva Cultura reconcilie este proceso de cambio.

“En realidad, las contradicciones, son los motores de la Cultura, responsables de la creatividad y el dinamismo de nuestra especie” Yuval Noah Harari

Con cariño: La de los tintos
Oriana Oviedo Ojeda
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