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Todas las investigaciones antropológicas de las últimas décadas, apuntan a que el ser humano ha desarrollado, a través de los años, una tendencia innata de trabajar en equipo. Si esto es cierto, entonces ¿por qué nos parece tan complicado que nuestros colaboradores trabajen eficientemente con otros? La razón es sencilla y compleja a la vez: el ambiente laboral.

Tendemos a permitir que se creen ambientes laborales que se concentran en números únicamente y se olvidan de las personas. Esto nos lleva a fomentar la individualidad y la alienación de nuestros empleados y compañeros, destruye los canales eficientes de comunicación, valora al individuo y sus aportes por encima de la colectividad y hace desaparecer todo el sentido de pertenencia posible, generando desmotivación y dejando un solo motivo por el cual una persona continúa realizando sus labores: el salario.

Esta vez, no voy a entrar directamente a soluciones, sino que voy a plantearles un ejemplo de lo que suele suceder en una empresa, y posteriormente lo analizaremos conjuntamente con las recomendaciones del caso.

“Francisco es el gerente de Bodeguitas S.A. empresa dedicada a construir pequeñas bodegas en las afueras de casas de habitación y oficinas. Para el último proyecto, una bodega de 20 metros cuadrados, tiene a su cargo 5 personas, Ana, Miguel, Carlos, María y Fabián. Por lo tanto, les dice que deben de construir la bodega en un lugar determinado, su primera tarea, excavar un pequeño hueco para los cimientos de la bodega. Para fomentar su desempeño, Francisco le ofrece a quien más tierra excave un bono en efectivo. Al día siguiente, los 5 miembros llegan con sus palas y empiezan a excavar desenfrenadamente para ganarse el bono. Miguel quiere traer una excavadora para acelerar el proceso, pero el resto se lo impide puesto que perderían la competencia. Después de tres días, el hueco está terminado. Durante los momentos que Francisco visitó la obra, notó que Fabián era quien más se esforzaba, por lo que decide darle a este el bono. Inmediatamente les da su segunda tarea, chorrear el piso de la bodega. Todos menos Fabián se encuentran ligeramente desmotivados, ya que no ganaron el bono y Fabián, quien fue el que realmente trabajo menos, fue el ganador. Sin embargo, siguen en la lucha para obtener el bono siguiente. Durante el chorreo, el grupo intenta sabotear a Fabián, especialmente cuando Francisco está presente. Este lo toma como envidia y mal agradecimiento de parte de los perdedores, y le pregunta a Fabián que sucede, quien le reafirma que están celosos de que él haya sido el ganador del bono. Francisco por lo tanto decide eliminar el sistema de bonos, pues está causando problemas.

El chorreo del piso sufre atrasos y problemas, ya que cada uno de los miembros quiere hacerlo de diferente manera, y Fabián, que tiene mucho talento en esta fase, está desmotivado por la falta de bonificaciones posibles. Mientras tanto, Carlos se esfuerza mucho, pero no sabe muy bien lo que hace y comete errores constantes que generan burlas de sus compañeros. Después de tres días de atrasos, Francisco se desespera y despide a Carlos, ya que fue el causante de muchos errores en este proceso.

Este tipo de asuntos continúan, pero finalmente la bodega se entrega con diez días de atrasos, aumentos en los costos y dos bajas más, Ana que es despedida por falta de productividad a la hora de poner bloques de concreto, y Miguel que opta por buscar trabajo en otra empresa, esto implica tiempo en contratación y entrenamiento de nuevos empleados.”

Este parecerá un ejemplo simple, y viéndolo desde la perspectiva de los lectores, parecen obvios todos los errores cometidos constantemente por Francisco y su grupo de trabajo. Sin embargo, esto sucede constantemente en las empresas, y solucionarlo es cuestión cambiar la perspectiva de cómo hacemos las cosas de principio a fin. El error no tiene nada que ver con las acciones en sí, sino con que a cada paso se creó un ambiente más individualista y menos cooperativo, dejando a cada persona a valerse porlas suyas y perdiendo completamente de vista las metas que no fueron establecidas.

Entonces, utilizando de nuevo el ejemplo anterior, ¿cómo mejoramos el ambiente laboral para fomentar el trabajo en equipo?

1. Definición de Metas e Inspiración

Lo primero que Francisco debió de hacer, es establecer una meta clara, no solo en el hecho de construir la bodega sino en la calidad de la misma, expresando que significa el proyecto para la empresa y para el equipo de trabajo. A su vez, buscar inspiración para el proyecto. ¿Quién es el cliente? ¿Por qué es importante la bodega? Conocer no solo lo que hacemos sino porque lo hacemos es una fuente de inspiración, lo cual genera una motivación constante.

2. Participación, Planeamiento y Delegación

Francisco optó por planear solo, sin participar a su equipo y simplemente otorgó de manera general las tareas. Si se hubiera reunido con el grupo, y les da la oportunidad de participar en el planeamiento del proyecto que ellos debían de realizar, habría descubierto que Carlos era excelente en excavaciones, Fabián en chorreo de pisos, María colocando bloques de concreto, Carlos techando y Ana pintando. Esto habría permitido poner a personas diestras a cargo de diferentes tareas, maximizando sus habilidades y permitiendo que se minimicen las debilidades de los integrantes.

Si un grupo debe de cumplir una meta, su participación en el planeamiento es vital, esto genera adicionalmente un sentido de pertenencia, de responsabilidad sobre el proyecto y cohesión grupal, ingredientes que no pueden faltar en un equipo.

La delegación de funciones de la misma forma hace a cada participante dueño de sus propias tareas, permitiendo así que compartan sus conocimientos con los demás para sobresalir cuando está a cargo y a su vez mejorando las habilidades de los demás miembros del equipo.

Por último, la participación fomenta la comunicación clara, permitiendo que todos los miembros sepan que pueden hablar, expresar sus ideas y ser tomados en cuenta, lo que genera el sentido de pertenencia necesario para que un grupo trabaje como equipo.

3. Sistemas de Recompensa

Las recompensas son un arma de doble filo. Por un lado, tienden a fomentar la individualidad, especialmente cuando no existen parámetros claros en su funcionamiento. Habitualmente por cada persona que se motiva al recibir una recompensa, dos o más pierden motivación al no entender el porqué no fueron ellos los elegidos. Es recomendable crear sistemas de recompensas grupales, que fomenten el trabajo en equipo en vez de obstaculizarlo. Si se utilizan recompensas individuales, es el equipo quien debe establecer los parámetros y otorgar la misma. Esto fomenta el reconocimiento desde adentro, donde lo importante es realizar una buena labor por y para los compañeros de equipo y no solo para los jefes.

Fomentar el trabajo en equipo no debe de ser un obstáculo ni una tarea en sí, es evitar el fomentar lo contrario. Debemos de analizar nuestros propios grupos y equipos de trabajo, y ser honestos con lo que realmente hacemos. ¿Estamos fomentando al individuo por encima del grupo? ¿Estamos cerrando los canales de comunicación? ¿Obstaculizamos el aprovechamiento de habilidades?

No todas las personas son iguales, esto es un hecho, cada uno puede aportar cosas diferentes, ideas, habilidades, motivaciones y conocimientos, y es nuestra labor como líderes sacar a relucir lo mejor de todos y cada uno. Empecemos a construir ambientes agradables, que busquen más que resultados numéricos y hojas contables, y van a experimentar un cambio significativo no solo en nuestros empleados, sino en nosotros mismos y en nuestras empresas.

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Jack Raifer


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