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Martes 8:00 am. Empresa La Lechería S.A.
Reunión de Gerentes.
Agenda: Proyectos de Innovación.

Gerente General: “Buenos días a todos, como lo hemos venido conversando hace varias semanas, es de suma importancia para la junta directiva, que incluyamos en la estrategia de la empresa proyectos de innovación con miras al crecimiento. Para ello, todos ustedes han tenido un par de semanas para pensar en nuevas ideas que nos permitan generar nuevos proyectos. Así que, los escucho.”

Gerente de Mercadeo: “En mi equipo, estuvimos debatiendo ideas y se nos ocurre que lo que deberíamos de hacer, es enfocarnos en desarrollar una estrategia innovadora de empaques eco amigables junto con una campaña de “Con Lechería, Yo Protejo el Ambiente.”

Gerente Financiero: “Yo pienso que deberíamos implementar un modelo tecnológico de pagos, que le permita a la empresa poder mejorar los tiempos de respuestas y flujo de caja tanto con nuestros clientes como con nuestros proveedores.”

Gerente de Ventas: “Deberíamos diseñar una nueva serie de productos, los helados se están vendiendo bien, pero solo tenemos un 24% del mercado. Así que la nueva línea podría atacar los segmentos de crecimiento más grandes. Helados con muchas extras, chispas de chocolate, caramelo, nueces, es el segmento que más crece.”

Gerente de Recursos Humanos: “Podríamos abrir un concurso de innovación para que todas las personas de la empresa sientan que pueden presentar sus ideas. A la mejor idea, le damos un premio para que pueda empezar a desarrollarla dentro de la empresa.”

Podríamos enmarcar este sencillo dialogo en lo que sería el inicio de los primeros pasos en el mundo de la innovación, sin embargo, si miramos un poco más detenidamente esta reunión vemos como hace falta unidad en cuanto al enfoque de hacia donde se deben apuntar los esfuerzos de la innovación.

Al intentar dejar que las ideas fluyan esperando que salga algo bueno, obtenemos lo contrario, un ejercicio lleno de ideas seguras, que no se atreven a dar un paso más allá de la zona de confort.

Si volvemos a la imagen de los gerentes reunidos, vemos como cada uno presentó ideas centradas en sus indicadores, y margen de acción del quehacer cotidiano. mercadeo ideo una campaña publicitaria; ventas una línea de productos similares a los existentes para intentar aumentar ventas rápidamente, y recursos humanos un concurso para generar más ideas para cualquier cosa.

¿Por dónde empezar?

Primero: ¿cuál es el objetivo de la innovación que deseamos?

Cuando decidimos invertir recursos en innovación, debemos enfocar a las personas en el tipo de problemas que necesitamos resolver.

Segundo, conocer los niveles y tipos de innovación, de esta manera podemos reconocer de manera franca los alcances y recursos reales con los que se cuenta para dar pasos firmes en un proceso de innovación conjunto.

Si logramos dar una dirección específica a nuestros esfuerzos de innovación, podemos lograr mejores ideas, más acertadas a las capacidades de la organización y, sobre todo, se optimizan los recursos asignados a la experimentación, prototipado e investigación de nuevos productos, servicios o proyectos.

Las Organizaciones pioneras en la región Latinoamericana, para financiar la innovación tienen presupuestos asignados que oscilan entre un 2% y 3% de las ventas, también usan el modelo de desarrollar proyectos con aliados estratégicos a riesgo y éxito compartido.

Tercero, el compromiso de la organización por permitir nuevas actividades y procesos que estén enfocados a crear nuevas relaciones de la empresa con el mercado y sus competidores.

Un buen indicador de la capacidad innovadora de las compañías se ve cuando reconocen la importancia de aprender a fracasar, este cambio cultural permite que la creatividad florezca en la organización, y que exista una definición clara de que aprender a probar, arriesgar, y pivotear de manera constante es lo que prevalece a la hora de innovar.

Hay que reconocer que promover la innovación es el camino para garantizar la sostenibilidad, ser competitivos, mantenerse la propuesta de valor vigente y seguir siendo relevantes en el mercado.

Oriana Oviedo & Jack Raifer
Cultura 52


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