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Las 4 caras de la Innovación

Todas las organizaciones tienen muy claro que innovar es una ventaja competitiva. A su vez las empresas tradicionales saben que en cualquier momento sale al mercado la nueva disrupción que va a transformar su industria.

Diversas investigaciones han determinado que una Cultura Organizacional estimulante es la categoría más importante a la hora de aumentar la mentalidad innovadora, compuesta, fundamentalmente, por seis elementos: propósito, autonomía, recursos, inspiración, colaboración y experimentación. De hecho, cuanto más estimulante es la cultura, más alta es la puntuación en cuanto a mentalidad innovadora.

Sin embargo, son muchas las organizaciones que simplemente se lanzan por moda a “Innovar” sin antes hacer un alto en el camino y reflexionar:

  • ¿Cuál es el propósito de la innovación?
  • ¿La Cultura actual, me están llevando a donde quiero llegar?
  • ¿Cuál es la capacidad real de mi organización para innovar?

El primer paso, es entender la innovación como una disciplina, un acto con propósito. Si no hay un propósito, es poco probable que llegue lejos, esto es igual que las ideas, una buena idea sin ejecución, sin comprador, sin prototipo, no va a llegar nunca a ningún lado.

En este sentido, La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico- OCDE- nos propone cuatro abordajes de la innovación:

Innovación orientada a la misión: 

implica un resultado claro u objetivo general para el cual se orienta la innovación. Hay una dirección clara, incluso si los detalles de cómo se lograrán pueden ser inciertos.

pregunta «¿Cómo podríamos hacer X mejor?»

Innovación orientada a la mejora: se enfoca en mejorar las prácticas, lograr eficiencias y mejores resultados. construir sobre las estructuras existentes, en lugar de desafiar el status quo. La innovación orientada a la mejora generalmente explota el conocimiento existente y las innovaciones anteriores. Dicha innovación puede lograr una mayor eficiencia, efectividad e impacto de los procesos y programas existentes.

preguntar «¿Cómo podríamos lograr X?»

Innovación adaptativa: implica jugar, probar y probar nuevos enfoques para responder a un entorno operativo cambiante. Para esta faceta, el propósito de innovar puede ser el proceso de descubrimiento en sí, impulsado por nuevos conocimientos o el entorno cambiante, como la introducción de la innovación por otros (por ejemplo, una nueva tecnología, modelo de negocio o nuevas prácticas).

pregunta «¿Cómo podría cambiar nuestra situación evolucionada cómo hacemos X?»

Innovación anticipatoria: implica explorar e interactuar con problemas emergentes que podrían dar forma a prioridades y compromisos futuros. Esta faceta tiene el potencial de subvertir los paradigmas existentes. Por lo general, las ideas muy nuevas no conviven bien con las estructuras, procesos y flujos de trabajo de informes existentes, ya que aún es necesario analizar cómo funcionará la idea en la práctica.

pregunta «¿Cómo podría cambiar nuestra situación evolucionada cómo hacemos X?»

La innovación no puede ser gestionada de manera homogénea, no hay recetas mágicas, ni una talla única, pero si existen herramientas que ayudan aclara el camino de la innovación.

Identificar, describir y distinguir mejor las diferentes facetas de la innovación, permite crear mapas de acción acorde al nivel de innovación que quieran o puedan alcanzar dentro de la organización, acorde a su realidad, capacidad económica y posibilidades de impacto disruptivo.

Vivir la anhelada cultura de la innovación es un camino que implica cambios radicales, los cambios dan miedo, pero los resultados y la rentabilidad lo ameritan.

Oriana Oviedo Ojeda  & Jack Raifer Baruch – Cultura52

Referencias: Observatorio de Innovación del Sector Público (OPSI)- OCDE https://oecd-opsi.org/projects/innovation-facets/


2 commentarios

Martha franklin · octubre 11, 2019 a las 2:22 pm

Los líderes empresariales se pueden preparar para afrontar esta 4Ri es realizar un inventario exhaustivo de las actividades de sus organizaciones para de esta manera poder crear un mapa de riesgos para poder identificar donde es el potencial de la automatización y de esta manera rediseñarlas para aprovechar al máximo la automatización.

    Cultura 52 · octubre 14, 2019 a las 9:43 am

    Excelente hoja de ruta! las organizaciones tradicionales, deben hacer un alto en el camino, tomar acciones claras y medibles, sobre el cómo se van a Re-Inventar para abrazar el mundo cambiante que vivimos ahora, el reto es construir organizaciones sostenibles y relevantes en el tiempo y para los exigentes mercados.

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