Si está leyendo este artículo, probablemente le llamó la atención el título, y de ser así, es posible que se esté preguntando ¿qué es el teatro de la innovación y el emprendimiento y porqué es importante trascenderlo? Ya que está pregunta tiene dos partes, empecemos por la primera:

¿Qué es el Teatro de la Innovación y el Emprendimiento?

#Innovación y #Emprendimiento, dos palabras las cuales ponemos con #HashTags porqué en el momento actual están en alta tendencia.

Es difícil abrir el correo, un periódico o escuchar un discurso político sin que una de estas dos palabras, o ambas, se mencionen varias veces acompañadas de promesas de un mejor futuro, aunque la única descripción de ese maravilloso futuro es mediante el calificativo de “mejor”.

Gracias a estas tendencias, los gobiernos, empresas y demás organizaciones han emprendido una carrera vertiginosa para convertirse en el epicentro de la innovación, en promotores del emprendimiento. Y esto, en apariencia, es algo muy bueno, pero en la realidad mayoritaria, todo es mero espectáculo.

Gobiernos ponen recursos disponibles para financiar emprendimientos y se jactan de los altos niveles de participación. Empresas cambian sus añejas misiones por propósitos inundados por la palabra innovación.

Pero al final del día, cuando analizamos el impacto creado por estos movimientos, nos encontramos con datos que apuntan a que todo sigue exactamente igual que antes.

Mientras la realidad sigue igual, vemos informes publicados por gobiernos y organizaciones supranacionales sobre el aumento en inversión para el emprendimiento, celebrando que millones de personas son beneficiadas y la cantidad de nuevos programas de fomento emprendedor, mientras la tasa de fracaso de nuevos negocios se mantiene intacta.

 Vemos empresas facilitando cientos de concursos pro innovación y publicando en sus redes sociales los mejores momentos instagramables de emprendedores con sueños objetivamente imposibles, quienes después desaparecen en la comodidad de un puesto monótono con un título rimbombante como Gestor de Alta Innovación.

Esto es lo que llamamos el “Teatro del Emprendimiento y la Innovación”, esta puesta en escena que nos hace sentir que estamos haciendo algo, cuando en realidad solo estamos manteniendo las apariencias para hacer creer al mundo que somos relevantes en la era de la disrupción.

Aquí les dejamos una descripción más gráfica de este tema:

Descripción Gráfica Teatro de Innovación

¿Por qué debemos trascender está pantomima?

Simple, porque nos lleva a caer en una peligrosa Zona de Confort, dónde confundimos el despliegue público de datos inertes por impacto real.

Mientras gastamos nuestros esfuerzos y recursos en vanagloriar nuestra falsa innovación, dos emprendedores sentados en su casa con un computador y conexión a internet están desarrollando una nueva tecnología disruptiva que convertirá a nuestras empresas en futuras lecciones de fracaso.

Podemos entender el deseo y la necesidad de los gobiernos y empresas en mantenerse relevantes y seguir las tendencias del momento, pero en lo que se refiere al emprendimiento y la innovación, solo hay dos opciones reales, hacer o no hacer, no hay términos medios.

Hacer que hacemos es la forma más costosa de alcanzar la obsolescencia.

¿Cómo hacemos para trascender del hablar al hacer?

La respuesta obvia, es haciendo. Sin embargo, esto no es tan sencillo como parece para la mayoría de las organizaciones. Una organización ya consolidada, tiende a ser rígida y por ello, no es apta para el cambio. Sin embargo, podemos empezar a reestructurarnos entendiendo el dónde estamos y el adónde queremos llegar.

  1. Analizar Nuestra Cultura Organizacional

Primero debemos entender que tan cerca o lejos estamos de la posibilidad de innovar. Una buena manera de hacer esto, es mediante una auditoría o diagnóstico de nuestra cultura organizacional, en especial uno enfocado en la innovación y, sobre todo, que esté basado en datos y no en opiniones de especialistas, quienes muchas veces caen en el mismo teatro del que hablamos previamente.

  1. Analizar un Cambio en los Modelos Organizacionales

El tradicional modelo piramidal jerárquico ha demostrado ser bastante inútil para enfrentar un mundo lleno de constante disrupción. Buscar nuevas opciones como la Holacracia, el modelo ReWork de Google o propuestas que nos ayuden a reacomodarnos en redes, son vitales para generar el cambio hacia la innovación.

  1. Herramientas de Innovación

Llenar a nuestros colaboradores de las herramientas que facilitan la innovación. Métodos como el Design Thinking, Agile, Lean, Scrum, Sprinting y otros, son importantes para poder desarrollar innovación.

IMPORTANTE: Debemos tomar en cuenta que estas herramientas deben de contar con espacios de práctica y de innovación. El tener cientos de colaboradores con un título de certificación en Design Thinking pero sin posibilidades de ponerlo en práctica, es más del mismo teatro de innovación.

  1. Nuevos Equipos de Innovación

El cambio es difícil, y en grandes empresas puede ser muy lento por muchos factores. Por ello, una forma de empezar es la creación de una nueva empresa, totalmente separada y que podamos dotar de una Cultura de Innovación y de herramientas y recursos para innovar.

  1. Medir con Datos el Impacto de la Innovación y el Emprendimiento

Dejemos de lado los datos superfluos como los “Me Gusta”, los seguidores en redes sociales y demás. Necesitamos medir el impacto real nuestros procesos de innovación y emprendimiento. ¿Cuántas veces se experimentó con el nuevo producto o servicio? ¿Qué se aprendió de los fracasos? ¿Qué mejoras se hicieron basadas en la experimentación? Y finalmente: ¿Cuál ha sido el impacto de nuestra disrupción?

Sí, innovar es importante, si no innovamos nosotros, alguien más lo hará y posiblemente el mercado que tenemos, que tanto esfuerzo nos ha costado, desaparecerá por completo. Así que es un buen momento de dejar el teatro, la pantomima, la puesta en escena. Es momento de que dejemos de hablar de innovación, y empecemos a generarla.

Oriana Oviedo Ojeda y Jack Raifer Baruch


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